Señores pasajeros (en especial señoras pasajeras de edad avanzada):
Por favor, tengan a bien no ubicarse al lado de la puerta si no van a descender en la próxima parada.
Desde ya muchas gracias.
La gerencia.
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viernes, 27 de febrero de 2015
lunes, 29 de septiembre de 2014
Porque cada persona es distinta
- ¡Flaco! ¿Qué te pasa? ¿No escuchás el timbre?
Domingo. Tarde lluviosa. Tolosa, República Argentina. Línea Norte.
Subo al bondi y antes de saludar al chofer, escucho a una pasajera gritandolé de manera desaforada y exagerada porque no le abrió la puerta en la esquina donde subí yo, pese a que ella había tocado el timbre.
Él, sin dejarse meter en el conflicto propuesto por la exasperada señora, le contestó con amabilidad "disculpe, el timbre no sonó" y paró a los pocos metros para que ella descienda por la puerta delantera. La troglodita no le dijo nada y bajó refunfuñando aún más contra la actitud del bondiman.
En el siguiente semáforo, aprovechando la detención, el chofer fue hacia atrás a tocar el timbre, con lo que comprobó que efectivamente no funcionaba. Es decir, la señora no sólo no había tenido razón en sus desmedidas formas, sino también en su reclamo. Punto y partido para el colectivero.
Ahora, vieja de mierda: ¿que pagues tres mangos para subir al bondi te da el poder de tratar como se te cante el orto al chofer? ¿La UTA está en contra tuya entonces los colectiveros no te paran donde vos querés? ¿No era más fácil un poco de amabilidad para con el laburante?
Domingo. Tarde lluviosa. Tolosa, República Argentina. Línea Norte.
Subo al bondi y antes de saludar al chofer, escucho a una pasajera gritandolé de manera desaforada y exagerada porque no le abrió la puerta en la esquina donde subí yo, pese a que ella había tocado el timbre.
Él, sin dejarse meter en el conflicto propuesto por la exasperada señora, le contestó con amabilidad "disculpe, el timbre no sonó" y paró a los pocos metros para que ella descienda por la puerta delantera. La troglodita no le dijo nada y bajó refunfuñando aún más contra la actitud del bondiman.
En el siguiente semáforo, aprovechando la detención, el chofer fue hacia atrás a tocar el timbre, con lo que comprobó que efectivamente no funcionaba. Es decir, la señora no sólo no había tenido razón en sus desmedidas formas, sino también en su reclamo. Punto y partido para el colectivero.
Ahora, vieja de mierda: ¿que pagues tres mangos para subir al bondi te da el poder de tratar como se te cante el orto al chofer? ¿La UTA está en contra tuya entonces los colectiveros no te paran donde vos querés? ¿No era más fácil un poco de amabilidad para con el laburante?
jueves, 25 de septiembre de 2014
viernes, 6 de junio de 2014
No puedo ver las historias
Si te subís al bondi y le preguntás al chofer si te deja en "cincuenta y siete", obviamente se va a prestar a confusión...
jueves, 5 de junio de 2014
Una naranja
¿Qué le pasa por la cabeza a la gente al momento de servirse café de la máquina de los bondis de larga distancia? ¿Tan poco valoran su vida? ¿Cuánto hará que está ahí ese café? ¿Será café? ¿Cuántas ratas vivirán ahí adentro? ¿Vos qué hacés con la primera y la última rebanada del pan lactal?
viernes, 30 de diciembre de 2011
Uh uh uh
A este ritmo, nunca conoceré al amor de mi vida en un bondi. Salvo que el amor de mi vida sea una señora de 85 con bigotes y que pone letras S al final de palabras que no la llevan.
sábado, 30 de abril de 2011
La próxima es amarilla
Transcripción de mis pensamientos durante un viaje en tren, Ramal Constitución - Alejandro Korn, el otro día.
Uh, no, señora, no. No se siente. No me refiero a "siente" de sentir, sino de sentarse. Estoy podrido de sentarme siempre con viejas en el tren. Con el tiempo comienzo a pensar que esas cosas de las películas en las que el protagonista conoce a una sensual hembra porque se sienta junto a él en algún transporte público no son más que patrañas jolibudenses para distraernos a los individuos reales, aquellos que no somos Richard Gere ni Robert Redford, y hacernos creer boludeces que jamás ocurrirán en nuestros trenes del conurbano.
Sin embargo, no pierdo la esperanza de que se siente alguna joven a mi lado, saque del bolso un ejemplar de "Cocina Fácil" de Choly Berreteaga, y yo le haga algún comentario acerca del libro, de todas las veces que lo leí y de que nunca pude hacer que me saliera esponjoso el bizcochuelo de limón. Ahí ella me diría que es porque fallo en las cantidades de manteca, y que con gusto me invitaría a su casa a enseñarme bien cómo se hace. Claro que ella tampoco tendría idea de cocina, sólo sería una excusa para juntarnos allí, esperar a que su madre se vaya a dormir la siesta y luego sí amarnos candorosamente sobre el sofá.
Pero no. Esas cosas no suceden, y heme aquí sentado al lado de esta señora de uñas exageradamente largas y cara pintarrajeada cual casas de calle Caminito. Quizá el destino insiste en estos mensajes pues está escrito que yo deba ser un gerontofílico, y yo no hago más que negarme e ignorar estas señales que me deja la providencia, con lo cual estaría alejando cada vez más mi felicidad que vendría de la mano arrugada de una señora de setentitantos.
Podríamos andar con esta añosa mujer abrazados dando vueltas por la plaza, riéndonos de los incautos que pensarían que estoy con ella por su dinero o por interés en encamarme con su hija; no, estaría a su lado por su risa, su gusto por los chistes verdes y su manía de comprarme golosinas en todos los quioscos que cruzáramos.
Pero no. Francamente no me interesa. Si eso es lo que el destino tiene reservado para mí, pasaré a la historia como un hombre quien rechazó el camino que le había sido trazado y con un machete se internó en la selva a fin de forjarse el suyo propio. Uh, hablando de eso, me pasé de estación. Otra vez.
Uh, no, señora, no. No se siente. No me refiero a "siente" de sentir, sino de sentarse. Estoy podrido de sentarme siempre con viejas en el tren. Con el tiempo comienzo a pensar que esas cosas de las películas en las que el protagonista conoce a una sensual hembra porque se sienta junto a él en algún transporte público no son más que patrañas jolibudenses para distraernos a los individuos reales, aquellos que no somos Richard Gere ni Robert Redford, y hacernos creer boludeces que jamás ocurrirán en nuestros trenes del conurbano.
Sin embargo, no pierdo la esperanza de que se siente alguna joven a mi lado, saque del bolso un ejemplar de "Cocina Fácil" de Choly Berreteaga, y yo le haga algún comentario acerca del libro, de todas las veces que lo leí y de que nunca pude hacer que me saliera esponjoso el bizcochuelo de limón. Ahí ella me diría que es porque fallo en las cantidades de manteca, y que con gusto me invitaría a su casa a enseñarme bien cómo se hace. Claro que ella tampoco tendría idea de cocina, sólo sería una excusa para juntarnos allí, esperar a que su madre se vaya a dormir la siesta y luego sí amarnos candorosamente sobre el sofá.

Pero no. Esas cosas no suceden, y heme aquí sentado al lado de esta señora de uñas exageradamente largas y cara pintarrajeada cual casas de calle Caminito. Quizá el destino insiste en estos mensajes pues está escrito que yo deba ser un gerontofílico, y yo no hago más que negarme e ignorar estas señales que me deja la providencia, con lo cual estaría alejando cada vez más mi felicidad que vendría de la mano arrugada de una señora de setentitantos.
Podríamos andar con esta añosa mujer abrazados dando vueltas por la plaza, riéndonos de los incautos que pensarían que estoy con ella por su dinero o por interés en encamarme con su hija; no, estaría a su lado por su risa, su gusto por los chistes verdes y su manía de comprarme golosinas en todos los quioscos que cruzáramos.
Pero no. Francamente no me interesa. Si eso es lo que el destino tiene reservado para mí, pasaré a la historia como un hombre quien rechazó el camino que le había sido trazado y con un machete se internó en la selva a fin de forjarse el suyo propio. Uh, hablando de eso, me pasé de estación. Otra vez.
sábado, 12 de febrero de 2011
Los filecitos del otro día
Sábado 12 de febrero de 2011
Querido diario:
Hoy, por primera vez, vi a una gitana en el bondi.
Querido diario:
Hoy, por primera vez, vi a una gitana en el bondi.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Buena alimentación, poco correr
Transcripción de mis pensamientos durante un viaje en bondi, Línea 338 (TALP), La Plata, el lunes pasado a las 7:20.
Sí, son las 7.20 AM. Sueño y paja. Encima, el bondi va lleno, llenísimo; si no me siento ya, los meniscos se me van a deshacer. Observo alrededor, y veo un pequeño faro de esperanza en medio de tanta nebulosa desolada y solitaria: sentado cerca hay un preadolescente pecoso con el uniforme del Colegio San Luis.
No es un dato menor, no. Estamos a sólo diez cuadras de esa institución educativa. Esto significa que lo único que debo hacer es pararme al lado suyo, hacerme olímpicamente el pelotudo, mirar para otro lado, y cuando se levante para bajarse en la puerta de la escuela, ¡zas! el asiento será mío.
Me acerco despacio, empujando a la gente que se apretuja como si el objetivo de su vida fuera no dejarme pasar. Qué tipos rompebolas, ¿por qué no se corren? Temo perder mi preciada presa, el asiento. Lo peor sería que juusto suba una vieja y tenga que darseló. Pero no, a esta hora de la mañana, las viejas duermen.
Listo, ya llegué a la posición deseada. El pequeño colegial, justo mi lado, mira la hora, quizá preocupado por llegar tarde. Llegar tarde no es problema nene, hay cosas peores. Como viajar parado, por ejemplo. Pero eso ya dejará de ser tema mío. El asiento me espera.
Ya estamos a cuatro cuadras. Dale querido, andá agarrando la mochila, aprestate a bajar, sacate el último moco y parate. ¿Qué ironía, no? Levantarse para después bajar. Bueno, pero no. No es momento de pensar esas cosas. Lo único que importa ahora es apoyarse en el asiento, y descansar. El plan es perfecto. El pendejo se baja, yo soy el más cercano al lugar vacío que deja, me siento y desde ahí gozo a todos los demás bolonios que siguen parados.
Carajo, paramos en un semáforo. Basta de suspenso loco, estamos a dos cuadras del colegio, no me hagan esto. Se está convirtiendo en el viaje más largo de mi vida. Dale dale, ya está en verde, seguí. Creo que ya tendrías que levantarte nene, estamos acá nomás. ¡Levantate carajo! Mmm, el niño no hace caso a mis pensamientos. ¿Debería decirle algo? Tal vez no se orienta bien, y mi intervención sería de ayuda.
Acabamos de pasar enfrente del Colegio San Luis, y el párvulo sigue sentado. Algo no anda bien. De todos modos, que no panda el cúnico: quizá hoy tiene educación física y cursa en otro lado. ¿Pero dónde? ¿Me conviene seguir acá al lado esperando que deje el asiento vacío? ¿O me voy a terminar bajando antes? Pucha, qué dilemas surgen en el bondi eh.
Ya a dos cuadras de la escuela el niño coge su celular, escribe un mensaje de texto y sonríe maliciosamente. De repente, recibo una revelación, y comprendo qué pasa.
¡Se rateó! ¡El hijo de mil puta se rateó! Vil alimaña, está bien que haya engañado a sus padres, ¿pero a mí? ¿a mí, un inocente pasajero del bondi que solamente esperaba a que se baje para ocupar su asiento? ¿con qué derecho? ¿acaso le he hecho algún mal al mundo? ¿tanto me odia la comunidad marista? ¿es por ese viaje que hice a Macchu Picchu? ¿se escribe así "Macchu Picchu"?
Son muchos interrogantes, que no pueden ser resueltos. Y claro, se imaginarán el final de la historia: hice todo mi itinerario parado, pues cuando bajé el pendejo rateador seguía firme en mi asiento, viajando sentado al igual que todos en el bondi menos yo. Fuck you.
Sí, son las 7.20 AM. Sueño y paja. Encima, el bondi va lleno, llenísimo; si no me siento ya, los meniscos se me van a deshacer. Observo alrededor, y veo un pequeño faro de esperanza en medio de tanta nebulosa desolada y solitaria: sentado cerca hay un preadolescente pecoso con el uniforme del Colegio San Luis.
No es un dato menor, no. Estamos a sólo diez cuadras de esa institución educativa. Esto significa que lo único que debo hacer es pararme al lado suyo, hacerme olímpicamente el pelotudo, mirar para otro lado, y cuando se levante para bajarse en la puerta de la escuela, ¡zas! el asiento será mío.
Me acerco despacio, empujando a la gente que se apretuja como si el objetivo de su vida fuera no dejarme pasar. Qué tipos rompebolas, ¿por qué no se corren? Temo perder mi preciada presa, el asiento. Lo peor sería que juusto suba una vieja y tenga que darseló. Pero no, a esta hora de la mañana, las viejas duermen.
Listo, ya llegué a la posición deseada. El pequeño colegial, justo mi lado, mira la hora, quizá preocupado por llegar tarde. Llegar tarde no es problema nene, hay cosas peores. Como viajar parado, por ejemplo. Pero eso ya dejará de ser tema mío. El asiento me espera.
Ya estamos a cuatro cuadras. Dale querido, andá agarrando la mochila, aprestate a bajar, sacate el último moco y parate. ¿Qué ironía, no? Levantarse para después bajar. Bueno, pero no. No es momento de pensar esas cosas. Lo único que importa ahora es apoyarse en el asiento, y descansar. El plan es perfecto. El pendejo se baja, yo soy el más cercano al lugar vacío que deja, me siento y desde ahí gozo a todos los demás bolonios que siguen parados.
Carajo, paramos en un semáforo. Basta de suspenso loco, estamos a dos cuadras del colegio, no me hagan esto. Se está convirtiendo en el viaje más largo de mi vida. Dale dale, ya está en verde, seguí. Creo que ya tendrías que levantarte nene, estamos acá nomás. ¡Levantate carajo! Mmm, el niño no hace caso a mis pensamientos. ¿Debería decirle algo? Tal vez no se orienta bien, y mi intervención sería de ayuda.
Acabamos de pasar enfrente del Colegio San Luis, y el párvulo sigue sentado. Algo no anda bien. De todos modos, que no panda el cúnico: quizá hoy tiene educación física y cursa en otro lado. ¿Pero dónde? ¿Me conviene seguir acá al lado esperando que deje el asiento vacío? ¿O me voy a terminar bajando antes? Pucha, qué dilemas surgen en el bondi eh.
Ya a dos cuadras de la escuela el niño coge su celular, escribe un mensaje de texto y sonríe maliciosamente. De repente, recibo una revelación, y comprendo qué pasa.
¡Se rateó! ¡El hijo de mil puta se rateó! Vil alimaña, está bien que haya engañado a sus padres, ¿pero a mí? ¿a mí, un inocente pasajero del bondi que solamente esperaba a que se baje para ocupar su asiento? ¿con qué derecho? ¿acaso le he hecho algún mal al mundo? ¿tanto me odia la comunidad marista? ¿es por ese viaje que hice a Macchu Picchu? ¿se escribe así "Macchu Picchu"?
Son muchos interrogantes, que no pueden ser resueltos. Y claro, se imaginarán el final de la historia: hice todo mi itinerario parado, pues cuando bajé el pendejo rateador seguía firme en mi asiento, viajando sentado al igual que todos en el bondi menos yo. Fuck you.
viernes, 28 de mayo de 2010
The Cafe Terrace on the Place du Forum
Estaba en el tren cuando cayó, como siempre, un vendedor ambulante, esta vez ofreciendo carpetas de tres solapas para el estudiante, el oficinista, el escolar o cualquier persona que tuviera papeles para guardar. "¡Eso es marketing!", pensé, un producto que le sirve a cualquiera y "que nunca está de más".
Pero lo que me llamó la atención fue el parecido de este tipo con Joaquín Galán, el cantante de Pimpinela.
Así, llevado por las interconexiones de las intrincadas tuberías de la pelotudez, me puse a pensar en la canción Una estúpida más, donde parece que él era un jodido que cagaba a la mujer con otra mina, a quien le decía que se iba a separar y se iban a ir juntos a veranear a Las Toninas, pero al final no se anima y deja a la amante en Pampa y la vía.
Entonces uno piensa, ¿con esa cara de gilastrún andaba haciendo esas tramoyas por la vida? ¿cuando estaba destinado por la estética de la naturaleza a ser ferretero, o panadero? Lo que pasa, claro, es que esos a la larga son los más vivos. Vieja ley.
Moraleja: cuidado chicas, los que tienen cara de boludo son los peores.
lunes, 10 de mayo de 2010
Agua de río mezclada con mar
Transcripción de mis pensamientos durante un viaje en bondi, Línea 273 ramal F, La Plata, el lunes pasado.
De entrada quiero decir que repudio esos buzos espantosos, en general negros, que tienen estampados un "Fiorucci" en el frente. Como el que tiene la gorda esa de ahí, la que está sentada adelante del viejo que se parece a Neustadt.
Sin embargo, me invade una sensación de amargura. Noté que hice algo muy femenino, como es criticar despiadadamente la ropa de otras hembras. Por Dios, ¡eso no se hace! Cada uno se pone lo que le apetece y chau.
Uh, ¿cuál flasha ese que se subió recién? Tiene toda la cara llena de piercings, no pasaría por un detector de metales...
Upa. Otra vez. Nuevamente caí en la fea actitud de pensar esas cosas del prójimo. Me recuerda a esos mellizos que sienten algo cuando su hermano vive alguna situación de estrés. ¿O eran gemelos? Pensandoló bien deben ser mellizos, porque los gemelos tienen otras habilidades súper interesantes como convertirse en un águila, o en un balde de agua.
Pero a la hora de hablar de superhéroes y agua, es inevitable considerar cuán al pedo estaba Aquaman, con sus poderes de dudosa utilidad en una misión en el desierto, o en el centro de Rosario. Sin embargo siempre me cayó bien Aquaman, me produce cierta ternura.
Como la que me inspira la camiseta de Ferro, tan verde, tan brillante, tan ecológica... carajo, me pasé otra vez. El tipo no me paró, pese a haber tocado el timbre en tiempo y forma. Este es un trabajo para el Rey de la Atlántida.
De entrada quiero decir que repudio esos buzos espantosos, en general negros, que tienen estampados un "Fiorucci" en el frente. Como el que tiene la gorda esa de ahí, la que está sentada adelante del viejo que se parece a Neustadt.
Sin embargo, me invade una sensación de amargura. Noté que hice algo muy femenino, como es criticar despiadadamente la ropa de otras hembras. Por Dios, ¡eso no se hace! Cada uno se pone lo que le apetece y chau.
Uh, ¿cuál flasha ese que se subió recién? Tiene toda la cara llena de piercings, no pasaría por un detector de metales...
Upa. Otra vez. Nuevamente caí en la fea actitud de pensar esas cosas del prójimo. Me recuerda a esos mellizos que sienten algo cuando su hermano vive alguna situación de estrés. ¿O eran gemelos? Pensandoló bien deben ser mellizos, porque los gemelos tienen otras habilidades súper interesantes como convertirse en un águila, o en un balde de agua.
Pero a la hora de hablar de superhéroes y agua, es inevitable considerar cuán al pedo estaba Aquaman, con sus poderes de dudosa utilidad en una misión en el desierto, o en el centro de Rosario. Sin embargo siempre me cayó bien Aquaman, me produce cierta ternura.
Como la que me inspira la camiseta de Ferro, tan verde, tan brillante, tan ecológica... carajo, me pasé otra vez. El tipo no me paró, pese a haber tocado el timbre en tiempo y forma. Este es un trabajo para el Rey de la Atlántida.
lunes, 12 de abril de 2010
Doble A
Tras un viaje nocturno de cuarenta minutos en el 168, intenté paliar mi aburrimiento realizando estadísticas, y aquí están los resultados:
Aún así cabe destacar la falta de cortesía del público en general, el desdén por las más básicas normas de convivencia y la desconsideración para con el otro, que son visibles sin recurrir a fríos datos estadísticos.
Bueée, pará, quién só.
- Después que yo, subieron 39 personas.
- Sólo una saludó al chofer, un tipo que le dijo "buenas noches".
- Cuatro le dijeron "por favor" al conductor después de indicarle el valor del boleto.
- Dos cedieron su asiento; a una vieja (que no era taaan vieja, yo no se lo habría dado) y a una embarazada.
Aún así cabe destacar la falta de cortesía del público en general, el desdén por las más básicas normas de convivencia y la desconsideración para con el otro, que son visibles sin recurrir a fríos datos estadísticos.
Bueée, pará, quién só.
lunes, 8 de febrero de 2010
Se están tirando con de todo
Transcripción de mis pensamientos durante un viaje en bondi, Línea 543, Mar del Plata, hace dos semanas.
Pero, la pucha. Si hay algo que me enferma es ir en el asiento de a dos con una señora (no, no, "vieja", esta no es una señora, es una vieja), y que apenas pueda se levante y se siente en un asiento de los de la fila de uno. ¿Tiene miedo de que le contagie las ladillas? No se preocupe doña, por ir sentados al lado no va a pasar nada. Pero claro, soy joven, tengo barba, seguro soy un marxista subversivo que quiero terminar con la tradición occidental y cristiana. No, vieja, ya terminaron los '70.
Ahora que veo, la vieja esta tiene un paquete de Panchitas. Bueno, de lo que antes se llamaba Panchitas, porque los hijos de puta de Bagley ahora le quitaron toda su identidad y le pusieron Sonrisas. No chabón, una cosa son las Sonrisas y otra las Panchitas, ¿qué necesidad hay de mezclar así? ¿Y qué es esa mierda de "nutrileche"? Si como esas galletitas industriales llenas de químicos raros es porque no me interesa mi salud, si no, tendría una huertita en el balcón. Como los vecinos de mi anterior departamento, que eran de Alejandro Korn y tenían una plantita en la ventana. Una plantita.
Esto me hace pensar que hay lugares a los que usualmente se mencionan con nombre y apellido, como Alejandro Korn. Se me ocurren ejemplos rápidos, como Luis Guillón, José Ingenieros, Martín Coronado o Valentín Alsina. Sin embargo, hay otros que no: nadie dice "hola, sí, soy de Adolfo Gonzales Chaves", o "qué tal, vivo en Gregorio de Laferrere". Un caso intermedio podría ser Juan B. Justo, quien jamás es nombrado como "Justo", pero tampoco como "Juan Bautista Justo".
Se bajó la vieja. Sinceramente, ojalá le pase algo feo. No sé... que pierda en el bingo, que le toquen timbre cuando está durmiendo la siesta, que sus amigas se vayan de viaje y no se junten a jugar a la canasta. "Ay, qué malo, podría ser tu abuela", diría alguno. No señor. Mi abuela es buena onda.
Pero, la pucha. Si hay algo que me enferma es ir en el asiento de a dos con una señora (no, no, "vieja", esta no es una señora, es una vieja), y que apenas pueda se levante y se siente en un asiento de los de la fila de uno. ¿Tiene miedo de que le contagie las ladillas? No se preocupe doña, por ir sentados al lado no va a pasar nada. Pero claro, soy joven, tengo barba, seguro soy un marxista subversivo que quiero terminar con la tradición occidental y cristiana. No, vieja, ya terminaron los '70.
Ahora que veo, la vieja esta tiene un paquete de Panchitas. Bueno, de lo que antes se llamaba Panchitas, porque los hijos de puta de Bagley ahora le quitaron toda su identidad y le pusieron Sonrisas. No chabón, una cosa son las Sonrisas y otra las Panchitas, ¿qué necesidad hay de mezclar así? ¿Y qué es esa mierda de "nutrileche"? Si como esas galletitas industriales llenas de químicos raros es porque no me interesa mi salud, si no, tendría una huertita en el balcón. Como los vecinos de mi anterior departamento, que eran de Alejandro Korn y tenían una plantita en la ventana. Una plantita.
Esto me hace pensar que hay lugares a los que usualmente se mencionan con nombre y apellido, como Alejandro Korn. Se me ocurren ejemplos rápidos, como Luis Guillón, José Ingenieros, Martín Coronado o Valentín Alsina. Sin embargo, hay otros que no: nadie dice "hola, sí, soy de Adolfo Gonzales Chaves", o "qué tal, vivo en Gregorio de Laferrere". Un caso intermedio podría ser Juan B. Justo, quien jamás es nombrado como "Justo", pero tampoco como "Juan Bautista Justo".
Se bajó la vieja. Sinceramente, ojalá le pase algo feo. No sé... que pierda en el bingo, que le toquen timbre cuando está durmiendo la siesta, que sus amigas se vayan de viaje y no se junten a jugar a la canasta. "Ay, qué malo, podría ser tu abuela", diría alguno. No señor. Mi abuela es buena onda.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Tu mamá en tanga
Transcripción de mis pensamientos durante un viaje en tren, Ferrocarril Roca, Ramal Constitución - La Plata, hoy a la mañana.
Uh qué paja, está lloviendo. Encima la pelotuda que está sentada adelante en vez de cerrar la ventanilla saca la mano divertida de cómo llueve. Es agua que cae del cielo, imbécil, ¿qué tiene de divertido? Cerrá la ventanilla que se me moja mi sensual torso. Ah ahí decidió subirla. Bien. Uh, se le trabó. La puta madre del mundo, confabulado para mojarme y que me enferme y me dé tos. Qué bueno que ese señor la está ayudando. Gracias señor, usted está de mi lado en mi batalla contra el universo.
Mmmm ese ciego que pasó pidiendo tenía reloj. ¿Para qué lo quiere? ¿Cómo hacen los ciegos para vestirse? ¿Se dan cuenta si mean la tabla? Yo creo que sí, por el ruido, pero vaya uno a saber. Pero pobre ciego, casi se cae por culpa de ese corqui que estaba sentado con las piernas estiradas hacia el pasillo. De pedo otro flaco lo vio y le avisó que se estaba por tropezar con dos pezuñas que había por ahí.
Jajaj, son las 9 de la mañana y pasó el chabón de las bebidas vendiendo entre otras cosas, cerveza. No tengo nada contra el etilismo matutino, pero creo que chuparse una birra a esta hora es alcanzar un punto sin retorno. De ahí, derechito a las reuniones de doble A; nada te detiene. Próxima estación: whisky con medialunas a la mañana. Mmm, ¿es medialunas o mediaslunas? Voto por la primera opción. Igual debe ser una pelotudez de esas tipo yogur o yogurth, o "pisa", "picsa" o "pitsa". Un dilema de nunca acabar.
- ¡Braian, vení que ya nos bajamos!
Pero la puta madre, ¿por qué le ponen esos nombres a los pibes? ¿no se dan cuenta que queda espantoso? Brian, Jonathan, Jeniffer... no pegan con nuestro bello idioma. Claro, salvo que se llamen "Brian Summers", ahí tendría más sentido, pero en este contexto lo más probable es que sea un "Brian González". Sin ofender, eh.
Uh qué paja, está lloviendo. Encima la pelotuda que está sentada adelante en vez de cerrar la ventanilla saca la mano divertida de cómo llueve. Es agua que cae del cielo, imbécil, ¿qué tiene de divertido? Cerrá la ventanilla que se me moja mi sensual torso. Ah ahí decidió subirla. Bien. Uh, se le trabó. La puta madre del mundo, confabulado para mojarme y que me enferme y me dé tos. Qué bueno que ese señor la está ayudando. Gracias señor, usted está de mi lado en mi batalla contra el universo.

Mmmm ese ciego que pasó pidiendo tenía reloj. ¿Para qué lo quiere? ¿Cómo hacen los ciegos para vestirse? ¿Se dan cuenta si mean la tabla? Yo creo que sí, por el ruido, pero vaya uno a saber. Pero pobre ciego, casi se cae por culpa de ese corqui que estaba sentado con las piernas estiradas hacia el pasillo. De pedo otro flaco lo vio y le avisó que se estaba por tropezar con dos pezuñas que había por ahí.
Jajaj, son las 9 de la mañana y pasó el chabón de las bebidas vendiendo entre otras cosas, cerveza. No tengo nada contra el etilismo matutino, pero creo que chuparse una birra a esta hora es alcanzar un punto sin retorno. De ahí, derechito a las reuniones de doble A; nada te detiene. Próxima estación: whisky con medialunas a la mañana. Mmm, ¿es medialunas o mediaslunas? Voto por la primera opción. Igual debe ser una pelotudez de esas tipo yogur o yogurth, o "pisa", "picsa" o "pitsa". Un dilema de nunca acabar.
- ¡Braian, vení que ya nos bajamos!
Pero la puta madre, ¿por qué le ponen esos nombres a los pibes? ¿no se dan cuenta que queda espantoso? Brian, Jonathan, Jeniffer... no pegan con nuestro bello idioma. Claro, salvo que se llamen "Brian Summers", ahí tendría más sentido, pero en este contexto lo más probable es que sea un "Brian González". Sin ofender, eh.
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