viernes, 6 de julio de 2018

Iván Pavlov no lo sabía, pero su perro también era un científico. El experimento del can consistía en mover la cola y mostrarse contento cada vez que Pavlov ingresaba a la casa. Así, una tarde, se dio cuenta de que el humano ya se ponía contento de antemano al abrir la puerta, pues esperaba su cálido recibimiento: su corazón empezaba a latir con más fuerza y una sonrisa pintaba de felicidad su rostro. Conclusión del perro: Pavlov estaba condicionado.

jueves, 5 de julio de 2018

Same mistake

"Pensábamos que eras gay porque nunca nos apoyás cuando te abrazamos" (2004)

lunes, 25 de junio de 2018

Antes, la invitación llegaba por carta. Ahora, por mail o por Whatsapp. Apenas una señora recibe la confirmación de que va a ser abuela por primera vez, ellas la contactan.

¿Quiénes? Bueno, nadie lo sabe exactamente. Pero no operan individualmente sino como grupo. Es una organización de abuelas, una institución secreta que se encarga de instruir a la primerizas en todo lo concerniente a malcriar a sus nietos. Gratis, por supuesto.

Si antes de ser abuela fue tía, ya la tiene bastante clara en eso de malcriar. Pero aún hay cosas por aprender.

Cocinar siempre la comida que les gusta a los nietos. Llenarlos de golosinas. Darles plata a espaldas de mamá y papá. Llevarlos a tomar un helado. Dejarlos quedarse despiertos hasta tarde. Ser cómplice de sus macanas. Cosas modernas también: cómo ser amigos en Facebook y cómo seguirlos en Instagram. Todo eso está en el programa intensivo, cosa de que para cuando el nuevo integrante nazca, la abuela ya esté preparada para su rol.

Pero hay algo fundamental que todas las abuelas en el mundo dicen y lo aprenden en la primera lección de esta organización secreta: "no te metas a la pileta después de comer".

miércoles, 13 de junio de 2018

Rugby en el desierto

Lejos de las luces del profesionalismo de la costa este del país, en el árido y tórrido centro de Australia, el 'rugby union' se abre paso en verano junto al territorio sagrado del Uluru.





Paseando por el mundo a veces se tiene la posibilidad de enterarse sobre otros portadores del virus rugby que llevan esta pasión a los límites de la resistencia humana. Gente que vale la pena conocer.

Mientras a comienzos de este año disfrutábamos del Seis Naciones y sus partidos jugados en el crudo invierno, en las antípodas otros muchachos también corrían tras un oval, pero bajo el agobiante verano del rojo corazón australiano.

No hablamos de torneos de Rugby a Siete disputados para despuntar el vicio hasta que vuelva la temporada. No. En la ciudad de Alice Springs, en el corazón de Down Under, el campeonato oficial se juega de noviembre a marzo, en pleno verano.

Alice Springs se encuentra a la mitad de la Carretera Stuart, que atraviesa el continente australiano de Norte a Sur. Se ubica muy cerca del centro geográfico del país y está rodeada por desierto, desierto y más desierto. Tierra roja por donde se mire y la cadena montañosa MacDonnell muy cerca. La atraviesa el río Todd, que tiene la peculiaridad de estar seco casi todo el año.

Con alrededor de 25 mil habitantes, es tercera ciudad más grande del Territorio del Norte y la presencia aborigen se siente con fuerza en sus calles y sus galerías de arte. El turismo es la principal fuente de trabajo, ya que la cercanía a Uluru (esa famosa y enorme roca roja en el medio del desierto, sagrada para los habitantes originarios) la convierte en el lugar donde los visitantes hacen base.



La Unión de Rugby de Australia Central posee cuatro clubes afiliados. Devils, Kiwi Warriors, Eagles y Cubs se disputan anualmente el orgullo de ser los reyes de la ciudad. No existe campeonato femenino ni de menores. Los adultos se miden en un torneo a doce jornadas, donde los equipos se enfrentan entre sí cuatro veces con cada uno. El primero de la tabla pasa directamente a la final, mientras que segundo y tercero juegan un partido para definir al otro finalista. En la última definición, Devils venció por 26 a 25 a Kiwi Warriors.

¿Por qué razón estos humanos desafían agobiantes temperaturas en el inhóspito desierto australiano sólo por el rugby? La respuesta podría encontrarse en la reducida población dispuesta a jugar. Durante el invierno austral, el fútbol australiano y el rugby a trece monopolizan la escena deportiva local. Cuando llega el verano, esos mismos jugadores se vuelcan a nuestro rugby, el de quince. No alcanza la gente para que los tres deportes convivan los mismos meses del año. ¿Jugar contra otros pueblos? Imposible, la ciudad más cercana con clubes de rugby es Katherine, a 1.100 kilómetros.

Así, los muchachos se dan cita los sábados estivales en el Anzac Oval cuando cae la tarde, para intentar vadear los 35 grados que queman durante el día. Los dos partidos de cada fecha se juegan en la misma sede y muchos atribuyen al calor los 49 puntos que se marcan en promedio en cada encuentro. Claro, las piernas pesan y mejor guardarse la energía para el ataque y no tanto para andar placando y persiguiendo rivales. Después, por supuesto, llegará el momento de las pintas para la rehidratación. ¡Salud!

http://www.revistah.org/reportajes/rugby-en-el-desierto/

jueves, 7 de junio de 2018

Una vez leí a una chica que decía que lo malo de ser marplatense es que no te acordás de la primera vez que viste el mar.

No haber nacido en la costa me da la ventaja de acordarme. La convertibilidad que había llevado a muchos compañeritos de jardín a Brasil o a Miami, a nosotros nos hizo vacacionar en Miramar.

Llegamos de noche y por supuesto el primer plan era llevar al niño a la playa. No sé si había truenos, quizá mi mente los agrega al recuerdo para darle una explicación a un ruido que hasta entonces nunca había escuchado.

Lo que sí es seguro es que nunca me voy a olvidar del estruendo de esas olas rompiendo en la arena iluminada por los edificios y cómo la oscuridad iba tomando forma hacia el horizonte ocupando todo y mostrandomé por primera vez lo que era el infinito.

jueves, 10 de mayo de 2018

Rottweilers



Esos son los tachos de basura doméstica en Australia: tapa verde, residuos de jardín y desechos orgánicos como para hacer compost; tapa azul, basura común, no reciclable; tapa amarilla, reciclables. Los colores cambian según la autoridad local.

El azul es de 140 litros y los otros dos de 240, para de alguna manera fomentar que se genere menos basura.

Generalmente esos tachos están afuera de las casas y adentro tenés el tacho de todos los días.. cuando se llena o cuando es el día de recolección lo vaciás en el tacho de afuera correspondiente.

Entonces, según la zona, hay un día de recolección.

Supongamos que en tu casa es los miércoles. Así que los martes a la tardenoche todos sacan los tachos a la vereda, orientados hacia adelante y separados entre sí por un metro.

Al tacho azul se lo llevan todos los miércoles; y a los otros dos, semana de por medio alternadamente.

Viene el camión, sale el brazo mágico mecánico, agarra el tacho, lo vacía en la parte de atrás y lo vuelve a dejar en la vereda.

Cuando el buen ciudadano vuelve del laburo el miércoles a la tarde, encuentra los tachos ya vacíos y los pone de nuevo al costadito de su casa para una nueva semana de su vida de humano generador de basura.

Este pequeño ritual, además, te da la pauta de cuán rápido pasa el tiempo y de lo efímero de la existencia... "¿Otra vez hay que sacar la basura? ¡Cómo se me pasó esta semana!"

miércoles, 2 de mayo de 2018

Con la comida pasa lo mismo

Tengo una cana en el bigote. Su brillo argentino la destaca por sobre el conjunto, la hace visible, única. Refulge de plata con la cálida luz del sol y también con la lamparita de bajo consumo del baño.
Si hubiera más pelos blancos poblando el bigote, ¿esta cana sería la misma? ¿qué la hace ser lo que es? ¿el contexto o su individualidad?

lunes, 23 de abril de 2018

Una caja llena

Cosa significa essere pazzo? Non soddisfarsi? Volere qualcosa diversa? Essere diverso? Diverso da chi?
Sempre, nel corso della storia, essere diverso ha significato persecuzione. Cosí, essere pazzo era andare contro la morale dominante. Questo era pericoloso... ma pericoloso per chi?
Dicono che siamo tutti uguali... Siamo tutti uguali? No! Siamo tutti diversi! L'educazione, il mercato... tutto vuole farci pensare che dovviamo appartenere. Essere come gli altri. Ma cosí, perdiamo quello che siamo e ci distingue dalle altre persone.
Dovviamo avere la possibilità di essere riconosciuti come individui indipendenti e distinti, e contribuire con i talenti e competenze di ciascuno.

lunes, 26 de marzo de 2018

Cuando paró en el quiosco y pidió una gaseosa, no la eligió: el quiosquero simplemente tomó la lata al azar de la heladera.
No lo sabía, pero había comprado la lata ganadora. La del premio de un millón de dólares escrito en el fondo.
Sin saberlo, la abrió y empezó a tomar. ¡Qué alivio! Hacía tanto calor...
No sabía que tenía en su mano derecha la lata ganadora, pero ya había pensado más de una vez qué haría en caso de ganar un premio así.
Primero, tapar todos los agujeros de las deudas. Después, un par de casas, o tal vez departamentos, para dejarle algo a los chicos. Y ahí sí, comprarse la moto y salir a recorrer.
Cambió la lata de mano para que le pegue menos el sol.
Ignorando que se trataba de la lata ganadora, siguió tomando mientras cruzaba la avenida rapidito para no derretirse ante el calor.
No sabía que iba a ser dueño de un millón de dólares cuando dio el último trago, largo, la dosis final de dulzura y frío antes de volver al tedio del trabajo.
¡Listo! Ahora sólo tenía que cerrar un ojo y con el otro espiar por el agujerito para ver el fondo y encontrar el mensaje que cambiaría su vida para siempre.
Sin saber que tenía en su poder la lata ganadora, la del premio de un millón de dólares, la estrujó con un suave movimiento de la mano y la tiró en el tacho de basura común. Y volvió al laburo.

viernes, 16 de marzo de 2018

La Australia invisible


En la última Bledisloe Cup, los Wallabies homenajearon a sus jugadores indígenas con una camiseta alusiva. Un gesto para una parte de la población que ha vivido relegada desde la llegada de los británicos en el siglo XVIII. ¿Cómo viven los aborígenes australianos y cuál es su relación con el rugby?

https://tienda.panenka.org/es/h-002

jueves, 1 de marzo de 2018

Como si fueras un camello

El fútbol nació como divertimento popular allá por la Edad Media. Tras prohibiciones por su violencia, resurgió en los colegios y universidades inglesas. Desde allí se expandió a todo el mundo y se volvió una pasión para millones de personas. Más tarde, en el transcurso del siglo XX, se fue convirtiendo en un negocio para unos pocos.

Pero para hablar de cosas que se desviaron de su camino, nada como el sandwich o sánguche.
Como todos sabemos, su invención se atribuye al británico John Montagu, IV conde de Sandwich, en el siglo XVIII. Fanático de los juegos de cartas, el conde no quería cortar la partida para almorzar o cenar. Entonces, ideó como solución pedir carne entre dos rebanadas de pan, para poder comer sin ensuciarse los dedos y al mismo tiempo manipular los naipes con las manos inmaculadas. Luego, la historia le dio su nombre al invento.

Sin embargo, hoy vemos sánguches con rellenos demasiado abundantes que se vuelcan por todos lados o humedecen el pan y lo rompen, de manera que al comerlos las manos quedan tan enchastradas como si directamente agarraras todo con los dedos.

¿Cuál es la gracia entonces de un sánguche que te deja todo pegoteado y tenés que lavarte las manos después de comer? ¿No estaríamos pifiando el concepto? ¿Cuándo dejamos que se degenerara de esa forma?

jueves, 22 de febrero de 2018

Da una vuelta y volvé

"Chagas disease is an insect-borne infection and is present in Argentina. If you were born or had a blood transfusion in this country, we can’t accept your whole blood donations".

martes, 30 de enero de 2018

No, no traemos

- Estoy podrido de manejar el camión todo el día, encima cada noche tener que cargar datos en una computadora para hacerle más fácil el laburo a unos giles en una oficina con aire acondicionado. Por suerte me queda poco, pero lo lamento por los pibes más jóvenes que tienen que seguir haciendo esto...
- ¿Y qué vas a hacer cuando te jubiles?
- Ah, largo todo y me voy a recorrer el país en motorhome.

Aunque parezca contradictorio, no lo es.

jueves, 25 de enero de 2018

Our love was on the wing

¿Te acordás de Cebollitas?
Había un personaje, Diego, que era el hijo de Don Lucero, el técnico del equipo.
Siempre se burlaban de él porque era malísimo y se pasaba los partidos sentado en el banco de suplentes.
Ahora pienso que quizá Don Lucero, uno de los personajes más buenazos de la televisión, no lo dejaba afuera del equipo por malo sino en una exageración de ética, para que nadie lo acusara de beneficiar a su propio hijo con la titularidad.
Ética que, pocos años después, tiraría por la borda al ponerle el cuerpo a un corrupto y sombrío personaje que buscaba la ayuda de Los Simuladores para tapar sus macanas.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Aquel día, con la dicha de no ser consciente de ello, el último koala comió la última hoja del último árbol de toda la isla.

martes, 7 de noviembre de 2017

En cubos

¿Por qué los hoteles y otros lugares de alojamiento no te hacen la revisación médica para la pileta y los clubes sí?
Podríamos pensar entonces que cada pileta de hotel es una inmensa colonia de hongos esperando por nuevos pies, sobacos y demás para plantar bandera...

lunes, 25 de septiembre de 2017

E la torta per me

Cuando era chico, todos mis amigos festejaban su cumpleaños en Happy Park, el salón de la calle Buenos Aires. Era "el" lugar.

Me acuerdo de la canchita en el fondo donde transpirábamos nuestros sueños de hacer ese gol increíble y Juan Martín siempre se agarraba a trompadas con alguien. Cada tanto había que parar el partido porque una de las chicas entraba a la cancha con uno de los varios kartings a pedal que había por ahí. No había tribunas y nuestra única hinchada eran los patos y gansos que deambulaban en el corral de al lado, en un sector que supongo tendría algún fin educativo del que nosotros jamás participamos.

Sí tomábamos parte en las corridas por el laberinto, esa estructura de madera enorme, de varios pisos e infinitos recovecos. De vez en cuando (nunca entendí de qué dependía) te podías encontrar en un rincón con la hija del dueño disfrazada de bruja y tener pesadillas toda la semana. O todo el mes.

Al mejor estilo kermesse, estaba la pirámide de latas para derribar a pelotazos. Aunque no había premios; era sólo por el honor. A cada lado del estante con las latas estaba la perdición del niño noventoso: dos fichines con lo último en materia de videojuegos. A la izquierda, el Sunset Riders, en el que nos peléabamos por ser Cormano, el del sombrero charro violeta y escopeta. Si no, te tocaba ser alguno de los otros tres vaqueros para luchar contra los malos. A la derecha, el Mortal Kombat 1 y el abuso que muchos cometían de la soguita de Scorpion para ganar siempre.

Pero en un momento se cortaba todo. Alguno de los empleados, desalmados y con el corazón negro, apagaba las máquinas sin importarle si estabas en el último nivel del Sunset Riders o si llevabas diez peleas sin perder en el Mortal Kombat. Porque era tiempo de la torta.

Acá es cuando el dueño se lucía. Con su melena blanca estilo Doc Brown, agarraba su bandoneón y nos llamaba a formar "una ronda redonda" en torno al homenajeado. El tipo dirigía la canción del Feliz cumpleaños, el Feliz, feliz en tu día y esa que en un momento dice "que la dicha te acompañe". Aunque yo pensaba que decía "ficha" y me parecía un sinsentido.

Por alguna razón, nunca pude festejar mi cumpleaños ahí. Pese a los intentos de mis padres, siempre estaba ocupado para esa fecha y los días posteriores. ¿Tanta gente concibe en diciembre? Bueno, en aquel momento no me hacía esa pregunta. Pero me resignaba a la celebración en lugares alternativos. Luego, las mudanzas y principalmente la pubertad dejaron atrás el anhelo y todo quedó en el pasado.

Transcurridos ya muchos años, decidí darme el gusto y reservar un lugar. Jugamos a la pelota y Juan Martín se agarró a trompadas. Nadie se acercó a los fichines porque los cambiaron por unos nuevos, con más botones de los que los dedos pueden manejar. La bruja terminó la facultad y ya no trabaja en el laberinto, de todos modos lo recorrimos y nos asustamos entre nosotros. Cuando el dueño se calzó el bandoneón y llamó a la ronda redonda, estaban todos. Pero faltabas vos.

jueves, 13 de julio de 2017

La chispa del cambio social


The Sparkke Change, una empresa australiana fundada y llevada adelante por mujeres, imprime en sus latas frases para hacer visibles problemáticas sociales y promover debates. ¿Podría hacerse en Argentina?

Antes que nada, esto es no es una publinota. No recibo un peso por esto sino que me pareció interesante contar sobre esta empresa australiana para que alguien recoja el guante y pueda adaptar la idea a la Argentina. Sin dudas hay lugar para algo así en el creciente mercado de la cerveza.

¿De qué se trata? The Sparkke Change, una compañía australiana de bebidas alcohólicas, incluye en sus latas frases para visibilizar distintos problemas sociales y dona el 10% de sus ingresos a organizaciones que luchan por esas causas. Cada frase corresponde a una bebida distinta y está impresa en letras bien grandes en cada lata.

La empresa vio la luz a finales de 2016 con una venta inaugural a través de la plataforma online Pozible. Allí ofrecían cuatro variedades de bebidas y se presentaban como un grupo de mujeres compuesto por jóvenes activistas sociales de diversas orientaciones, orígenes e historias. Trabajan de manera horizontal, en contraposición al atomizado mercado cervecero australiano, dominado por unas pocas grandes compañías y con una abrumadora mayoría masculina.


Actualmente, las bebidas que venden son seis:

"Consent Can’t Come After You Do" (El consentimiento no puede venir después de que lo hacés), una sidra que refiere al consentimiento sexual y busca poner freno a distintas excusas que intentan maquillar una violación.

"Change the Date" (Cambien la fecha), cerveza pilsener que apoya el reclamo de los pueblos aborígenes australianos sobre la fecha del Día de Australia, celebrado cada 26 de enero por la llegada en 1788 de les primeres colones ingleses a lo que hoy es Sidney. Sin embargo, de manera similar al 12 de octubre en Hispanoamérica, la fecha es considerada por les aborígenes como el comienzo del exterminio de su pueblo y cada año crece el número de manifestaciones en contra de esta celebración.

"Nipples are Nipples" (Pezones son pezones), una limonada alcohólica que pone sobre la mesa la problemática de la desigualdad de género. En las redes sociales, los pezones femeninos son censurados mientras que no sucede lo mismo con los masculinos, como una forma entre tantas de discriminación. En ese aspecto se apoya la bebida para denunciar las enormes desigualdades que persisten entre hombres y mujeres.

"Boundless Plains to Share" (Ilimitadas planicies para compartir), una cerveza de jengibre con alcohol que cita a uno de los versos del himno nacional australiano, que hace referencia a la apertura del país a la inmigración. Sin embargo, la ironía que pone de relieve el producto es la enorme cantidad de trabas que el gobierno pone a la llegada de refugiades.

"Say I Do" (Decí acepto), vino espumante que apoya la causa del matrimonio entre personas del mismo sexo, una conquista alcanzada en Argentina pero que sigue siendo una deuda en la mayoría de los países del mundo.

"What's Planet B?" (¿Cuál es el planeta B?), cerveza IPA que mediante un pequeño juego de palabras intenta concientizar sobre el cambio climático: recordar que sólo tenemos un planeta y es deber de todos cuidarlo, además de exigir a las grandes potencias que lo hagan.

Ideas nuevas, problemas viejos

Kari Allen, una de las cofundadoras, es una mujer de amplia sonrisa y ojos brillantes, que refulgen aún más cuando habla de The Sparkke Change, su creación. Sin embargo, no se adjudica ningún logro y siempre habla en plural.

"El nombre del emprendimiento viene de la palabra spark (chispa) y la frase ‘spark a conversation’ (iniciar una conversación)" explica y agrega que "ya que el alcohol siempre está presente en reuniones y charlas, queríamos buscar una forma de poner temas sociales sobre la mesa y que formen parte de las conversaciones".

"Sentíamos que la industria cervecera no estaba llegando a cierto grupo de jóvenes, gente con ideas nuevas y mente abierta que buscan nuevos valores en las marcas que consumen: autenticidad, igualdad, inclusividad. Además, también quieren bebidas de calidad. Vimos la oportunidad en el mercado y decidimos crear una compañía ética sobre una plataforma de cambio social positivo para llegar a ese público. Esto nos permite alinear lo que hacemos con nuestros valores, de manera que podamos ser el disparador de conversaciones sobre ciertos temas y al mismo tiempo apoyar esas causas", dice Kari con entusiasmo.

Parte de sus ingresos se destinan a organizaciones que luchan por las causas que apoyan en sus latas. ¿Cómo eligen a quién darle el dinero?

El 10% de nuestras ventas directas y el 4% de las ventas a través de terceros van a distintas organizaciones. Lleva tiempo elegirlas porque hacemos una investigación exhaustiva y largos debates en el equipo para saber si estamos alineados en nuestras ideas y valores.

¿Y cómo seleccionan las causas a apoyar?

Uf, hay tantos problemas sociales a los que queremos poner atención... lo que hicimos en un principio fue sentarnos y compartir los conflictos que nos afectaban mayormente. Nos preguntamos: ¿qué nos gustaría cambiar? Así, surgieron la desigualdad de género en todas sus manifestaciones, el tema del Día de Australia, la deportación de refugiados y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Básicamente, todo lo que vaya en contra de una sociedad igualitaria. La lista sigue, y a medida que vayan saliendo nuevos productos van a ir viendo la luz nuevos temas. Hace poco sacamos una cerveza con un mensaje sobre el cambio climático. Cada causa tiene una investigación atrás que resumimos en un documento. Queremos iniciar conversaciones desde una posición informada así que revisamos todos los hechos antes de decidir dar nuestro apoyo. Muchas veces, estos documentos son producidos junto a la organización a la que donamos un porcentaje, porque después de todo son los expertos en cada tema.





Mujeres y disrupción

Son un equipo de mujeres. ¿Esto es una decisión política/corporativa o simple coincidencia? ¿Aceptan hombres en sus filas?

Somos un equipo de mujeres tratando de irrumpir en una industria dominada por hombres, así que tiene sentido que sea un grupo enteramente femenino. Pero tenemos importantes colaboradores masculinos y nunca diríamos que no a alguien simplemente por su género si tienen lo que buscamos para nuestro emprendimiento. Como vayamos creciendo, gente de todos los géneros, orientaciones sexuales, etnias y culturas es bienvenida a ser parte de nuestra familia.

En esto de irrumpir, ¿qué reacciones vieron en la gente por lo que hacen?

Usamos alcohol para promover igualdad en diversas facetas de la sociedad y eso atrajo atención, tanto de manera positiva como negativa. Tenemos que aceptar que siempre va a haber una audiencia que se maneja con negatividad en las redes sociales: les famoses trolls y haters. Pero la mayoría son personas genuinas expresando su apoyo o transmitiendo distintas miradas. De nuestro lado promovemos este debate y nos encanta, siendo que nuestro objetivo es iniciar conversaciones sobre temas sociales en el contexto que sea. En cuanto a las bebidas, la gente está sorprendida de que podamos ofrecer un producto serio y de calidad y al mismo tiempo generar conciencia y fondos para causas sociales. Estamos felices de probar que algo así es posible.

¿A qué dificultades se enfrentaron?

Probablemente la mayor barrera sea el sistema del negocio cervecero. Les distribuidores y proveedores a veces parecen tenerle miedo a nuestra marca. Pero con el tiempo vamos a ir creciendo y a aumentar la demanda de los consumidores, porque el tema es que lo que ofrecemos es bueno y merecemos verdadera consideración. Sabemos que no vamos a poder convencer a todo el mundo y que no siempre vamos a estar en lo correcto. Pero somos transparentes y estamos irrumpiendo en una industria blanca y masculina como la cervecera, que mueve cuatro mil millones de dólares australianos (tres mil millones de dólares estadounidenses) al año pero que a nuestro parecer necesita nuevos puntos de vista y acercarse de manera más responsable al público. Así que estamos en eso.

Mientras despedía a Kari, pensaba que en Argentina no está muy extendida esa cultura de la latita o el porrón que vemos en tantas series y películas. Sin embargo, me imaginé yendo a una cervecería donde las pintas tengan escritas consignas como Ni una menos o Aborto legal, seguro y gratuito. Eso solo no va a cambiar el mundo, pero sí puede ser el disparador de charlas que ayuden a cambiar las realidades de esos temas. ¿No sería interesante?

miércoles, 5 de julio de 2017

Quite a cold place



Esto se trata de una campaña de recondicionamiento.
Escuchá esta canción muchas veces mientras hacés la misma actividad, por ejemplo, oler queso. Escuchás la canción, olés queso. Escuchás la canción, olés queso. Así durante varias horas, días, meses.
Con el tiempo, tu mente va a relacionar a la canción con el olor del queso y ya no con Videomatch y sus derivados.

Para más información consultar La naranja mecánica.

miércoles, 14 de junio de 2017

¿Cuántas películas sobre rugby conocés? Quizá la más célebre sea Invictus, de Clint Eastwood. Ni falta hace mencionar de qué se trata. Hay otras, de factura estadounidense como Forever Strong (2008) o la más reciente Mercenaire, francesa, de 2016. Se me viene a la mente una británica, Up and Under, que solía ver en cable cuando era chico. Y no muchas más.

Si algún guionista está leyendo y tiene ganas de hacer una película sobre la ovalada y sus misteriosos piques, tan impredecibles como la propia vida, le puedo contar algo que pasó de verdad en una cancha y me tuvo como espectador de lujo en mi posición de árbitro.

Era un domingo cerca del fin de la temporada, cuando ya se juega bajo el cálido sol primaveral y en la ciudad de La Plata el perfume de los tilos llena todos los pulmones. Bueno, justo ese es uno de los protagonistas de esta historia: Los Tilos.

Llegué al club de Barrio Obrero para dirigir un partido de juveniles entre el local y CUBA. El clima acompañaba y había promesa de buen rugby, ¿qué otra cosa podía pedir? Sin embargo, iba a llevarme mucho más de lo que esperaba.

Como siempre, apenas ingresado al club busqué a los entrenadores para saludarlos y corroborar que todo estuviera en condiciones antes del partido. En ese momento, Cristian Mendy, el entrenador de Los Tilos, me dijo que necesitaba pedirme algo.

Imaginé que sería una cuestión del estilo de "no tengo suficientes primeras líneas". Pero fue un pedido inesperado: uno de sus jugadores, Lucho, no había jugado en todo el año por un tumor en la cabeza "así de grande", describió, formando con sus dedos una esfera del tamaño de un pomelo. Sin embargo, había experimentado una mejoría y, con el aval del médico, querían hacerlo ingresar cinco minutos en el equipo A para darle un empujón anímico en su recuperación.

CUBA estaba de acuerdo así que no había ningún impedimento para cumplir con el pedido. ¿Cómo me iba a negar a semejante cosa?

Comenzó el partido en la cancha uno y ambos equipos deslumbraban con un rugby de alto vuelo. Hábiles con las manos e inteligentes para mover la pelota, apoyaron un par de tries cada uno y estaba todo muy parejo. Unos diez minutos antes del entretiempo le avisé al entrenador de Los Tilos que faltaba poco, para que Lucho empezara a precalentar.

En un movimiento para salir jugando de sus propias 22, CUBA cometió knock on. Silbato, scrum. Miré el reloj y quedaban cinco minutos por jugarse. Le hice una seña a los entrenadores y Luciano Ferrea, Lucho, entraba a la cancha bajo una catarata de aplausos y sonrisas. Protegido por un cabezal negro y con su habitual camiseta 25, entró como tercera línea a empujar en ese scrum. Ya era un momento inolvidable, pero la película no termina acá.

Los de verde ganaron la pelota y la abrieron a los backs. Pese a su potencia, les costaba romper la defensa cubana. Una fase. Otra. Avanzaban de pasos, pero siempre hacia adelante. Decidido, el medio scrum jugó hacia su derecha y el pase encontró a Lucho, quien corrió y tomó la marca para habilitar a su compañero y dejarlo solito para el try.

¡Qué felicidad en la cara de esos pibes! La tribuna rugió de alegría y todos los abrazos fueron para el 25, ese chico de casco que había hecho la asistencia, en la cancha uno de su casa y rodeado de sus amigos. Otro partido donde la vida fue quien se impuso. Lo que iba a ser un acto simbólico terminó siendo el momento más lindo de una película que no habría imaginado ni el más optimista guionista de Hollywood.

Tras unos minutos más de juego, terminó el primer tiempo y Lucho se fue aplaudido por todos. El partido continuó y finalizó con un resultado que ya nadie recuerda.

Pero lo que va a quedar por siempre en mi memoria es la sonrisa de ese pibe saludado y abrazado por todos después del try. Un momento de felicidad guardado en su corazón y el de los suyos que pesa más que cualquier químico y cualquier tratamiento. Lo más lindo de todo es que si hacen la película sobre esto, al comienzo va a decir "basada en una historia real".